El suicidio médico asistido y los sacramentos

En el 2016, el suicidio médico asistido fue legalizado en Colorado cuando los votantes aprovaron la Proposicón 106, “Acceso a la Asistencia Médica para la Muerte” (Acces to Medical Aid in Dying). Los estatutos de Colorado han sido cambiados para incluir la Ley de Opciones de Fin de Vida de Colorado (Colorado End-of-Life Options Act), que permite a los doctores de Colorado la prescripción de recetas de fármacos para el suicidio a una persona que lo solicite y que haya sido dignosticdada con una enfermedad terminal a quien le queda seis meses o menos de vida.

Como discípulos de Nuestro Señor, sabemos que la vida es un don de Dios. Somos responsables, no dueños, de la vida que Dios nos ha confiado.

Además, el suicidio contradice nuestra inclinación natural de preservar y perpetuar la vida, y también contradice la forma en que Jesucristo aceptó la muerte.

El suicidio es gravemente contrario a la caridad y a los tres amores que constituyen nuestra existencia: el amor a Dios, el amor justo y propio de uno mismo, y el amor al prójimo (quebrando los lazos de solidaridad con la familia y la nación).

Aquí están algunas pautas desarrolladas por los obispo de Colorado sobre cómo abordar esta cuestión crítica del fin de la vida en el contexto de nuestra fe católica, en caso de que nos encontremos con seres queridos en nuestras familias, parroquias y comunidades quienes estén considerando el suicidio médico asistido.