Office of Child and Youth Protection

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Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,

Como pastor de la Arquidiócesis Católica de Denver, tengo la responsabilidad no sólo del bienestar espiritual de nuestra Iglesia local, sino también de proteger a los miembros más vulnerables de ella, nuestros niños y jóvenes.

Agradezco la manera en que mi predecesor, el Arzobispo Charles J. Chaput, el personal arquidiocesano y cada uno de ustedes ha respondido a la implementación del “Estatuto para la protección de niños y jóvenes” y el Código de Conducta. En la Arquidiócesis de Denver, así como en mi diócesis previa, la promesa de proteger y el compromiso de sanar han sido y continuarán siendo prioridades.

Ninguna forma de abuso o conducta sexual inapropiada ha sido ni será jamás aceptada en la Iglesia. Mi personal y yo estamos comprometidos con esta verdad. La Arquidiócesis ha tomado numeroso pasos para garantizar que nuestras parroquias, escuelas e instituciones afiliadas sean ambientes seguros. Hemos también trabajado duro para asegurarnos que toda persona en la Arquidiócesis de Denver, que tenga conocimiento de, o sospeche de abuso, sepa sus obligaciones y haga un reporte completo a las autoridades competentes, tal y como lo exige la ley de Colorado.

Además de cumplir con nuestras obligaciones de reportar casos de abuso sexual, estamos también comprometidos con el cuidado pastoral de todas las personas que hayan experimentado conductas sexuales inapropiadas por cualquier miembro del clero, profesor, empleado o cualquier otro trabajador de la Iglesia.

Confío nuestros esfuerzos de proteger a nuestros niños y a otros que pudieran estar en riesgo, a Nuestra Señora y a San José, quienes fueron responsables de cuidar y guiar al Niño Jesús hasta su madurez.

Sinceramente suyo en Cristo,

Exmo. Mons. Samuel J. Aquila, S.T.L.

Arzobispo de Denver